La política criminal debe cambiar si queremos acabar con la violencia

Existe una tendencia errada a creer que el objetivo fundamental de los antidisturbios es dispersar (lo fue, ya no debería serlo).

Si tienes que dispersar es porque ya vas perdiendo. El objetivo principal en el S.XXI debe ser canalizar, embolsar y detener.

¿Por qué?

Los Chalecos Amarillos han sido el movimiento de más violencia callejera en los últimos años. Con ellos no se acabó dispersando, sino realizando 150 detenciones cada manifestación de media, más de 500 el día de mayor violencia donde se utilizaron autobuses para los traslados.

Una manifestación es un acto itinerante, no hay por qué permitir una concentración delante de un Jefatura, a sabiendas de lo que va a pasar, ni esperar a que pase para empezar a actuar policialmente.

Si esperas a eso, ya vas perdiendo.

Los de Madrid dejan que nos peguen para poder seguir gobernando, y los de Barcelona permiten otra noche de fiesta a los suyos y ya de paso utilizan la victimización una vez que las cargas se producen, que serán más violentas porque todo está diseñado para ese fin.

Cuanta más violencia haya en la acción, más en la reacción.

En los 80/90 el grueso de los manifestantes eran obreros de verdad, gente que no quería ser detenida porque eso suponía un estigma, y gente a la que era mejor dispersar que detener porque estabas frente a trabajadores que luchaban por algo.

Ese escenario ya no existe. El 90% de los manifestantes violentos hoy son niñatos usados como tontos útiles por el poder, activistas, gente sin nada que perder a la que si le das un gomazo, se hacen un selfie con el moratón, lo cuelgan en Instagram y al día siguiente son los que más ligan y los más chulos.

Lo anterior hace que la táctica tradicional de disolver ya no tenga coste.

Igual que las manifestaciones más difíciles en los 80/90 eran aquellas donde había más activistas engañados y menos obreros de verdad, como las del País Vasco o las estudiantiles.

Hoy debemos trabajar con un n° alto de Policías de Información, que junto a los medios técnicos y la videograbación, permitan a los antidisturbios desplazar y embolsar, y a unidades de SC de paisano detener.

Tiene que haber coste, no recompensa, si queremos acabar con la violencia.

La política criminal debe también cambiar para que la mayoría de detenciones no sean por atentado o daños, que acabarán con multas ridículas. Ayer hubo 2 detenidos, en los próximos días habrá seis o siete más.

No hay coste.

Artículo publicado en la página de Facebook de la Asociación Una Policía para el S.XXI, aquí os dejamos el enlace:

https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2FPoliciaSXXI%2Fposts%2F2948170818765044&show_text=true&width=500

Desde PolicíaH50 no podemos estar más de acuerdo con este artículo de opinión y por ello lo compartimos.

Ser Policía

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