Un toro se escapa del matadero de Burjassot y embiste a un Agente de la Policía Local

El animal ha sido abatido a tiros por los compañeros del Agente que gracias a su chaleco antibalas ha sobrevivido a la embestida.

Un Agente de la Policía Local de Burjassot (Valencia) resultó herido el pasado martes por la tarde tras ser embestido por un toro bravo que se escapó de un matadero privado ubicado en las afueras del municipio tras romper el vallado del recinto. El Policía se encuentra estable, con numerosas contusiones, pero no sufrió heridas de asta de toro salvo en una mano, gracias a que portaba el chaleco antibalas, aunque sí abrasiones en el tórax provocadas precisamente por las fortísimas embestidas y el rozamiento de los cuernos contra esa prenda de seguridad.

Los hechos sucedieron a las siete de la tarde del martes, cuando responsables del matadero llamaron a la Policía Local de Burjassot pidiendo ayuda, porque una de las reses que iban a sacrificar, un macho de raza brava, de unos 500 kilos de peso, según las fuentes consultadas, se había salido de los corrales y estaba suelto dentro de las instalaciones.

La Policía Local de Burjassot decidió buscar un medio para reducir al animal con el menor sufrimiento posible, pero el veterinario del matadero afirmó no disponer de medios anestésicos, ya que, en caso de utilizarlos, se invalidaría la comercialización de la carne de la res para uso humano por lo que simplemente no tienen.

Los Agentes se negaron a abatir a animal y buscaron a un veterinario del municipio, quien inmediatamente accedió a colaborar y preparó cuatro dardos con ketamina, la droga que se utiliza en veterinaria para anestesiar ganado equino y vacuno. El Ayuntamiento de Burjassot dispone desde hace años de un rifle anestésico a raíz de que tres tigresas de un circo ubicado en Valencia se escaparan de sus jaulas y acabaran deambulando por las calles de ese municipio de l’Horta Nord en 1997.

Fue el Jefe de la Policía Local de Burjassot quien asumió realizar los disparos dentro del matadero, a distancia, para sedar a la res. Tras un primer tiro fallido que incrustó el dardo en la pared, el siguiente impactó de lleno en el pecho del toro. El veterinario sugirió esperar unos minutos antes del siguiente, para que la ketamina pudiese hacer efecto, pero no sucedió así, si no que el animal, después de una ligera muestra de aturdimiento, inició una carrera alocada hacia la valla. El Agente realizó un segundo disparo que clavó el segundo dardo en el cuello del animal, pero no lo frenó.

El toro atravesó sin resistencia alguna la alambrada perimetral del matadero y salió hacia los campos agrícolas próximos, lo que derivó en una caza a la res en la que participaron el Jefe y cinco Agentes más, cuatro de ellos en dos vehículos policiales con los que intentaron cortar el paso al animal ante el riesgo de que acabara por llegar al núcleo urbano o perderlo de vista definitivamente, ya que era noche cerrada, lo que habría complicado la situación, ya que se dirigía hacia la autovía (ronda Norte) y el límite con la ciudad de Valencia.

En un momento determinado, el toro giró en seco y corrió hacia el Policía que lo seguía a pie, quien, dado que no tenía ningún parapeto, ni natural ni construido, en el que refugiarse, apuntó con su arma reglamentaria al animal y disparó sobre él en un intento fracasado por abatirlo. La res le dio alcance en pocos segundos, embistiéndole de lleno y revolcándolo por el suelo.

El primero que abrió fuego sobre el animal fue precisamente el Jefe de la Policía Local, ya que era el más próximo a su compañero, aunque en segundos se unieron los otros cuatro Agentes, mientras el toro seguía embistiendo y pateando sin cesar al Policía caído en el suelo.

Finalmente, tras recibir alrededor de una treintena de disparos, el animal cayó desplomado, sin vida, en mitad del campo de cultivo, momento en que los Policías acudieron en auxilio de su compañero, de quien inicialmente llegaron a creer que había muerto como consecuencia de la cogida, dado que se había quedado tendido sobre la tierra apelmazada por las últimas lluvias, completamente inmóvil.

El herido fue evacuado de urgencia por los propios Agentes a un hospital de Valencia, donde le sometieron a diversas pruebas médicas que determinaron que la cogida no le había provocado fracturas y que ninguno de los embates del astado le había penetrado en el cuerpo, precisamente porque buena parte de las cornadas fueron en el tórax, que tenía protegido con el chaleco antibalas reglamentario que portan todos los Agentes locales de Burjassot.

La única herida por asta la tiene en una mano, con importantes desgarros en la palma, que requieren intervención quirúrgica reparadora, razón por la que continúa hospitalizado.

Ser Policía

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