Un Guardia Civil y un conductor salvan a una persona de suicidarse

  • El Agente estaba fuera de servicio y hacía deporte por la zona cuando se encontró con la situación.
  • «El auxilio se complicó cuando rompió una botella que llevaba y amenazó con autolesionarse».

Un Guardia Civil fuera de servicio y un conductor que decidió parar su coche en mitad del puente del Alamillo, Sevilla, salvaron el pasado lunes a un hombre que pretendía saltar desde la pasarela con intención de quitarse la vida. Entre los dos, lograron que el suicida se derrumbara y rompiera a llorar, momento que ambos aprovecharon para agarrarle y trasladarlo a una zona más segura. Luego, le acompañaron en el hospital hasta que se le administró un calmante.

Los hechos ocurrieron la tarde del pasado lunes. Sergio, Agente de la Guardia Civil, estaba haciendo deporte y venía corriendo de vuelta por la zona peatonal que hay en mitad del puente. «A mi derecha observé a una persona que ya había pasado la baranda de seguridad del puente y estaba sentado con los pies al vacío. Aumenté la velocidad de carrera y me dirigí al lugar. Había allí ya una primera persona que estaba interviniendo, pero estaba muy nervioso porque era una situación delicada. Me identifiqué como Agente de la Autoridad y le pedí que estuviese tranquilo».

El Guardia Civil comenzó a interactuar con la persona que pretendía arrojarse al vacío. «Hacía caso omiso a cualquier palabra o frase que se le dijera. Sólo decía que se iba a tirar y me pedía que llamara a su pareja. Empecé a dialogar con él, le dije que no me iba a acercar, que no pretendía invadir su espacio, y que sólo quería saber qué le pasaba, que todo podía solucionarse y que yo podía ayudarle».

Así estuvieron unos minutos, hasta que el Agente vio cómo un coche se detenía en mitad de la calzada y de él salía una persona que se acercaba con intención de ayudar. Era José Daniel Gómez. «Fue una situación dramática. Yo iba con mi coche y paré cuando vi a este hombre, tuve ese impulso al ver a la persona allí. No me lo pensé. Me salió así», relata este ciudadano. El Guardia indicó a José Daniel que no se acercara demasiado. Entre ambos lograron controlar la situación. «Mientras Sergio le hablaba más como Agente de la Autoridad, yo quizás tenía un trato más cercano, con un lenguaje más de la calle para ganarme su confianza». 

Poco después pasó una patrulla de la Policía Local de Sevilla, que venía en sentido contrario y dio la vuelta al ver lo que ocurría. Al ver a Policías uniformados, el hombre se puso más nervioso e hizo ademán de saltar. El Guardia Civil pidió a los Policías Locales que no se acercaran. «Podía ser contraproducente. Tengo que felicitarles porque nos dejaron a los dos que siguiéramos con él, hicieron una buena lectura de la situación».

Los Policías cortaron el tráfico para facilitar el trabajo de Sergio y José Daniel, que seguían hablando con el suicida. Así, se estableció una zona de seguridad para impedir que ninguno de ellos pudiera ser atropellado por algún coche. Y así siguieron unos minutos. El hombre les facilitó unos números de teléfono. José Daniel llamó pero nadie contestaba. 

La situación se complicó cuando la persona dio un trago a su botella de cerveza y la rompió contra la barandilla. Se quedó con un cristal roto que amenaza con clavarse en el cuello, donde ya tenía una herida de cierta envergadura. «Ahí sí que nos preocupamos. Creímos que era capaz de llegar a más. Además, se puso de espaldas y nos preguntaba si pensábamos que era capaz de tirarse. Nosotros le respondimos que nos tiraríamos con él, porque estábamos allí para ayudarle», explica el Guardia. «Incluso se tambaleaba y podía caerse», apunta el conductor.

«Unos 45 minutos después, tuvo un arrebato y mostró una actitud completamente contraria a la agresiva que tenía antes. Tiró el cuello de botella, se puso de rodillas en la baranda y comenzó a llorar. No dudamos en lanzarnos hacia él, lo cogimos por las piernas y los brazos para sacarlo de allí y llevarlo a la zona de seguridad. Lo colocamos en posición lateral porque todo indicaba que estaba ebrio y pensé que podía vomitar». 

Ya allí sí pudo ser atendido y trasladado al Hospital. Incluso entonces pedía a las personas que lo habían salvado que lo acompañaran al hospital. «Estuvimos con él e incluso entramos dentro, cogiéndolo uno de cada brazo». Ya en el centro sanitario, los médicos se hicieron cargo y le suministraron un medicamento para que descansara.

Fue el primer servicio de Sergio en Sevilla. Este Agente es sevillano, pero se encontraba destinado en la Embajada de Bruselas y ahora ha sido trasladado al cuartel de Osuna. No había tomado aún posesión de su nuevo destino cuando se encontró con una situación que supo gestionar con éxito. «Agradezco mucho a José Daniel que me ayudara, y también a la primera persona que estaba allí, que aunque se encontraba muy nerviosa, lo cierto es que me permitió ganar tiempo. Y a los policías locales que entendieron perfectamente lo que ocurría».

Desde PolicíaH50 nuestra más sincera enhorabuena a los dos.

Ser Policía

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